
No es indispensable, poeta, que la escriba.
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Deje que escriban otros..
Carlos Martínez Rivas.
A 100 años del natalicio de CMR, celebré su obra haciendo una lectura a solas en la terraza de mi casa. Quise imitar la práctica del poeta; pasar el día entre lectura y escritura, lectura y escritura. Vino a mi la idea de escribirle unos versos, que afortunadamente se perdieron; solo me quedó el recuerdo de que al leerlos reflexioné que le hubieran causado al poeta una pésima impresión, un desagravio.
Quizás su reacción hubiese sido, como la de aquel cuento urbano; que tomó un diccionario y le dijo: lea, lea, lea, mientras le señalaba el amansaburros. Don Pablo Centeno diría que encontré la manera más horrible de contar ese mito. Seguramente también hubiese desaprobado mis versos. Después de Darío, Carlos y Pablo Antonio, no se puede seguir escribiendo poesía en este país; ni siquiera Beltrán.
Homero narra que Atenea dijo a Telémaco hijo de Odiseo: “Contados son los hijos que se asemejan a sus padres; los más salen peores, y tan solamente algunos los aventajan”. Quizás, los nuevos poetas de Nicaragua difícilmente igualen en gracia poética a los poetas del pasado. Pero como decía Maquiavelo: “Todo hombre prudente debe entrar en el camino seguido por los grandes e imitar a los que han sido excelsos”.
¿Para qué puede servir la poesía? Cardenal decía que Joaquín Pasos: “Purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo / en el que un día se escribirán los tratados de comercio, / La Constitución, las cartas de amor y los decretos”. Ahí encontramos una de las grandes utilidades de la poesía. Y la figura del poeta para qué servirá. Podría ser de ejemplo, pero no de mal ejemplo; del poeta atormentado por sus vicios, por sus pasiones oscuras y su figura maldita; sino, de un hombre dedicado enteramente a su oficio.
No se pinta el guernica todos los días, y tampoco se pinta de la noche a la mañana, hay trabajo en eso. Nada que ver con la suerte; que la inspiración te encuentre trabajando como decía Vargas Llosa de Flaubert: «El genio no es más que una continua paciencia».
Y es que para que aún montaraz pudiese llegar a ser ilustrado ante toda la crema inata Europea de la literatura, Martínez Rivas ya llegaba trabajado, estudiado. Desde su preparación en el Inctecana, lo que le permitió conseguir su beca.
Claramente aún siendo conociendo bien mi arco, no habrá una cercanía a la virtud poética de cmr. Pero lo que me queda bajo su ejemplo es esa actitud disciplina, de una vida entregada a su oficio él a su oficio poético, yo a mi oficio jurídico cada quien en el tramo que le corresponde de la muralla.